Un apartamento en Urano - Paul B. Preciado

Grifos:

No queremos definirnos ni como trabajadores cognitivos ni
como consumidores farmacopornográflcos. No somos Facebook, ni Shell, ni Nesdé, ni Pflzer-Wyeth. Tampoco somos ni
Renault ni Peugeot. No queremos producir francés, ni español,
ni catalán, ni tampoco producir europeo. No queremos producir. Somos la red viva descentralizada. Rechazamos una ciudadanía definida a partir de nuestra fuerza de producción o nuestra
fuerza de reproducción. No somos biooperarios productores de
óvulos, ni cavidades gestantes, ni inseminadores espermáticos.
Queremos una ciudadanía total definida por la posibilidad de
compartir técnicas, códigos, fluidos, simientes, agua, saberes ...
Ellos dicen que la nueva guerra limpia se hará con drones de
combate. Nosotros queremos hacer el amor con esos drones.
Nuestra insurrección es la paz, el afecto total. Ya sabemos que la
paz es menos sexy que la guerra, vende menos un poema
que una ráfaga de balas y una cabeza cortada pone más que una
cabeza parlante. Pero nuestra revolución es la de Sojourner
Truth, la de Harriet Tubman, la de Jeanne Deroin, la de Rosa Parks, la de Harvey Milk, la de Virginia Prince, la de Jack
Smith, la de Ocaña, la de Sylvia Rae Rivera, la del Combahee
River Collective, la de Lorenza Bottner, la de Pedro Lemebel,
la de Giuseppe Campuzano y Miguel Benlloch. Hemos abandonado la política de la muerte: somos un batallón sexo-semiótico, una guerri lla cognitiva, una armada de amantes. Terror
anal. Somos el futuro parlamento posporno, una nueva internacional somatopolítica hecha de alianzas sintéticas y no de
vínculos identitarios. Dicen crisis. Decimos revolución.

Matheus de Simone

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