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Added by HENRY SALAZAR
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Added by HENRY SALAZAR
Updated 2 days ago

De ahí emana, sobre todo, la extraña inquietud del poder en el momento en que se encuentra frente al cuerpo social más dócil y más sometido que jamás haya aparecido en la historia de la humanidad. Sólo es por una paradoja aparente como el ciudadano inofensivo de las democracias post-industriales (el bloom como se ha sugerido pertinentemente llamarlo), aquel que ejecuta con celo todo lo que se le pide hacer y que no se opone a que sus gestos más cotidianos, los que conciernen su salud, sus posibilidades de distracción como sus actividades, su alimentación así como sus
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deseos sean comandados y controlados por dispositivos hasta en los detalles más ínfimos, que este ciudadano pues (y quizá precisamente por causa de ello) sea considerado como un terrorista potencial. Mientras que las normas europeas imponen a todos los ciudadanos estos dispositivos biométricos que desarrollan y perfeccionan las tecnologías antropométricas (desde las huellas digitales hasta las fotografías señalizadas) que habían sido inventadas en el siglo XIX para identificar a los criminales reincidentes, la vigilancia por video transforma los espacios públicos de nuestras ciudades en patios de inmensas prisiones. A los ojos de la autoridad (y quizá tenga la razón) nada se parece tanto a un terrorista como un hombre común y corriente.
Mientras los dispositivos se vuelven más invasores y diseminan su poder en todos los sectores de nuestra vida, más se encuentra el gobierno frente a un elemento inaprensible que parece sustraerse tanto más a su dominio cuanto más se somete dócilmente a él. Esto no significa que este último represente en sí un elemento revolucionario, ni que pueda detener o siquiera amenazar la máquina gubernamental. En lugar del fin de la historia que no se deja de anunciar, asistimos más bien a grandes aspavientos inútiles de la máquina gubernamental que, en una especie de parodia inverosímil de la oikonomia teológica, ha asumido la herencia de un gobierno providencial del mundo. Pero, en lugar de salvarlo, ella permanece fiel a la vocación escatológica originaria de la providencia y lo conduce a la catástrofe.
El problema de la profanación de los dispositivos (es decir de la restitución al uso común de lo que ha sido capturado y separado en ellos) por ello mismo es más que urgente. Este problema no será planteado correctamente mientras que aquellos que se apoderen de dichos dispositivos no sean capaces de intervenir tanto sobre los procesos de subjetivación como sobre los dispositivos mismos para arrojar luz sobre aquel Ingobernable que es, a la vez, el punto de origen y el punto de fuga de toda política.

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Added by HENRY SALAZAR
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