Copia, remix, cuerpo y muerte

Las ideas de que las imágenes copian es muy antigua. Por supuesto el uso de la imagen se ha complejizado mucho, pero esta idea reside en el propio mito de la pintura, ese en que antes de separarse, una mujer copia la silueta de su amado en la pared para recordarlo. Le otorgamos a la imagen el poder de custodiar algo, esta es su promesa, pero nosotros, al relacionarnos con ellas proyectamos allí también nuestro cuerpo, nuestro deseo, nuestras expectativas, de tal modo que la legibilidad de esta siempre será distinta, siempre nos devolverá una parte de nosotros mismos. Lo mismo ocurre con los textos y los libros. Al final nos vemos hablando a través de las palabras de los demás, mirando a través de los ojos de los demás, pensando a través de las cabezas de los demás y hacemos arte con lo ajeno; tomamos prestadas reflexiones de otro y las digerimos en un yo que termina siendo múltiple, que se disuelve en una miríada de proyecciones, anhelos, reflejos, y fragmentos.

En realidad, cabe decir que aunque estamos hablando de la copia como algo inherente al proceso creativo, pues nos permite reconocernos y reconocer nuestros deseos, la copia en occidente está profundamente marcada por la idea de plagio, por lo que muchas veces nos ocupamos mucho de borrar las huellas, el proceso. Esto está vinculado a la idea de que existe algo original, y es interesante ver como en otras culturas, como la china tal y como cuenta el filosofo Byul Chul Hun no existe esta idea.

La ausencia de una idea de original hace que ninguna obra se de por acabada o por cerrada en si misma, sino que es algo que siempre puede ser continuado por otro, que añade, que dialoga con esto. No hay por lo tanto tampoco una idea de comienzo. Dice Byul Chul Hun que el pensamiento chino no se caracteriza por concebir la creación a partir de un principio absoluto, sino por el proceso continuo sin comienzo ni final, sin nacimiento ni muerte. Y si lo pensamos bien, hay algo así en el pensamiento de quien hace una colección o una biblioteca. Es a veces difícil saber cual es el origen de una colección, de repente nos encontramos que hemos acumulado una serie de objetos que tienen relaciones entre si. Y por supuesto es también complicado dibujar sus límites.

El basto acceso a la información y una cierta indiferenciación de la alta cultura y la cultura de masas ha dado lugar a una cultura del remix. Personajes como Burroughs o Kathy Acker se adelantaron a todo esto con técnicas de cut up, es decir, componiendo a partir de recortes. El remix lo que hace es reconocer la originalidad no en el producto final, sino en la elección y el asamblaje que se realiza de los fragmentos escogidos, en el código de mutación inoculado con el que hacemos que el tejido crezca. En este sentido la artista musico ARCA es uno de los epítomes de como generar a través de esa fragmentación y citación, extendiendo esto al entendimiento del sujeto contemporáneo, del género, de la sexualidad, del mito fundacional:

Todos estamos en transición: desde el nacimiento hasta la muerte, es inevitable. Y luego está esta transición que es opcional, que socialmente, tan imperfecta y defectuosa como es, te permite expresar esta cosa que es tan abstracta, física y primitiva. Es la diferencia entre tener esa estática dentro de ti y no compartirla, y mover la estética hacia afuera y hacia tu entorno. La gente puede reaccionar y provocar todo tipo de conversaciones. Pero ahí es donde reside la magia, en la conversación. Sé que hay muchos riesgos de vernos a nosotros mismos como fluidos, porque es aterrador; tú quieres ser una persona consistente y dura como una roca, y quieres saber dónde termina y dónde comienzan los demás, pero somos parte de un colectivo, por lo que es bonito cuando se dan ciertas conversaciones. No tienes que luchar contra el fuego con fuego. No puedo decir que puedo contener todas mis caras en un álbum, pero puedo abrir una era y dejar que hagan lo suyo sin controlarlo demasiado.Aceleré el tempo en un álbum, luego lo ralenticé para el siguiente: es como un mapa mundial, y lo estoy construyendo. Hay una mitología, hay personajes, hay configuraciones. Y ahí está Electra Rex. Electra Rex es una de mis alters. Así que está el complejo de Edipo Rey y el complejo de Electra, pero nunca he visto a nadie fusionar los dos antes. El mito de Electra Rex, propongo, es que ella mató a su madre y a su padre y luego tuvo relaciones sexuales consigo misma. Y ahí es donde comienza Electra Rex.

Freud hablaba de como la memoria no funcionaba como algo estanco, sino que estaba siempre sometida a revisión por las conexiones que realizábamos a través de nuevas vivencias. Siempre es algo que funciona en relación. De este modo, muchos escritores y artistas han considerado también la posibilidad de que lo novedoso, lo original solo emerge mediante radicalizar las conexiones posibles y han trabajado en el desarrollo de técnicas para esto mismo. En el proceso de copiar o rehacer un producto, existen por lo tanto, dos consecuencias inevitables: la primera, la copia no solo va a producir un producto nuevo diferenciado del original, sino que produce un tercero que es resultado de la lectura del original y su copia conjuntamente. Esta lectura lo que está forzando es la conexión de fragmentos del pasado con fragmentos del presente. La copia es un modo pues de hacer sobrevivir en el tiempo y de realizar viajes temporales.

Si pensamos en la imagen como un cuerpo, este es un cuerpo inmortal en descomposición. Es contradictorio, por supuesto. Pero cabe empezar a plantearse desde una perspectiva materialista la inmortalidad del cuerpo. Esto nos garantizaría el poder escapar del lugar que ocupamos en el mundo. La decadencia del cuerpo comienza en vida, es siempre un cuerpo que reparte células y átomos al mundo. Átomos que van a sobrevivir mucho más allá de esa unidad corporal. La idea del archivo o de la biblioteca es manetener en tensión la descomposición para evitar la total desintegración, pero a la vez no negar la inevitable decadencia de algo que ha sido “finalizado” extraído de una praxis vital.

La imagen podría ser como un dispositivo frigorífico para el mantenimiento de un cadáver. Boris Groys menciona como la vida de las obras de arte en los museos y archivos es una vida después de la muerte, una vida vampírica que debe ser protegida de la luz del sol. No obstante, si bien es cierto que una de las principales funciones de bibliotecas, archivos y museos es la conservación, esta es con el único propósito de garantizar una pseudo-resurrección a través de otro encarnamiento. Es decir, que otros se sirvan de esta. De esta manera la cita, la copia, es siempre una resurrección momentánea de alguna de esas células que pasan a integrar otro sistema distinto. Así, podemos pensar en la imagen también como una invitación al desorden no solo del sujeto, sino de la temporalidad, una manera indirecta de cumplir las fantasias socialistas de Nikolai Fedorov y los bio-cosmistas. Groys la explica así en sus videocollages Pensando en bucle (cito en modo remix):

Nikolai Fedorov a finales del siglo XIX reclamó del Estado moderno la resurrección y la inmortalidad técnica y artificial de todas las personas que habían estado vivas. Fedorov usó el museo de arte como modelo para la sociedad utópica de inmortales que quería construir. El Estado debía convertirse en el museo de su población y cada ser humano en una obra de arte. Fedorov reaccionaba así a una contradicción interna de las doctrinas socialistas del siglo XIX. La contradicción consiste en que el socialismo promete una justicia social perfecta, pero combina esa promesa con la creencia en el progreso. Pero esa creencia implica que sólo las generaciones futuras, las que vivirán en una sociedad socialista desarrollada, se beneficiarán de la justicia social. Por contra, lo previsto para las generaciones anteriores y contemporáneas es que representen el papel de víctimas pasivas del progreso. En suma: la sociedad venidera, si quiere ser una sociedad justa, no puede quedarse en una sociedad puramente contemporánea. El socialismo perfecto debe imponerse no sólo en el espacio sino también en el tiempo, transformando este en eternidad por medio de la técnica. Únicamente una sociedad que no sea sólo internacional (esto es, que abarque todo el espacio) sino que también trascienda el tiempo (es decir, que sea intergeneracional) puede considerarse una sociedad justa.

Copia, remix, cuerpo y muerte

TEXTO MITAD DE RESIDENCIA

En los últimos años mi trabajo se ha ido dibujando en trono al cuerpo, siendo este tal vez, el eje principal que lo vertebra. No obstante, dada su extrema complejidad el cuerpo es abordado de manera amplia, ya sea como ente material, como algo que se extiende a aquello que se relaciona con él en tanto que prótesis o como representación y uso del mismo. Desde mi trabajo aparece una necesidad de reconfiguración siendo los cuerpos que aparecen cuerpos estallados y reordenados. Es mediante estas nuevas configuraciones que se ponen en tensión los límites entre yo y el o lo otro. Con el propósito de generar estos imaginarios me sirvo de la delimitación de una serie de herramientas y estrategias recursivas con un calado conceptual: el movimiento, la repetición y la restricción.
Durante la residencia estoy profundizando en las implicaciones del trabajo realizado hasta el momento. El propósito de este gesto de trazar un círculo que acote mi trabajo es saber hacia donde ampliarlo y por lo tanto, borrarlo de nuevo. De este modo trato de hacer un tanteo de explicitación por tal de que emerjan a la superficie cuestiones que se han movido más en el campo de lo intuitivo o lo inconsciente. Mediante esto, pretendo definir un campo de búsqueda en el que algo puede suceder y en el que en definitiva poder indagar con mayor profundidad.
En este sentido actualmente investigo en las capacidades plásticas de las herramientas que he señalado. El desarrollo de mi trabajo se cuestiona a cerca del potencial de la fragmentación del movimiento y su repetición y reproducción para generar nuevos patrones que permitan un vaciamiento y un extrañamiento del gesto planteando así usos no convencionales del cuerpo.